lunes, 10 de agosto de 2015

VIAJE A ROMA (1ª parte)

¡¡Hola, hola!!

Hace muuucho que no escribo en el blog, más de dos años :O

La cuestión es que a parte de no tener tiempo y esas cosas que se dicen, llevo ya varios meses sin poderme bajar aplicaciones en mi smartphone por un error recurrente el cual no consigo arreglar. Aunque eso no justifica mi ausencia del año y medio anterior. Pero bueno, voy a hablaros de un tema más alegre: Las vacaciones :) Concretamente el viaje a Roma que he hecho este año con mi familia y que me ha animado a escribir una entrada que no tiene nada que ver con lo que trataba en el blog pero que me apetecía compartir con vosotros.

Empecemos por partes y cuando acabe de relataros el plan que seguimos los 8 días de viaje, os comentaré algunos consejos y compartiré cosas que me han sido de utilidad durante mi estancia.

En la explicación, el hotel y los restaurantes tienen enlace directo a TripAdvisor, donde podréis encontrar fotos, opiniones y la localización. Los monumentos y sitios de interés estás enlazados con la Wikipedia, para que podáis tener más información y ver más fotografías además de las mías (los precios y horarios los pondré en otro post).

DÍA 1:

Mañana:

Llegamos un domingo por la mañana esperando ser recibidos por un taxista que llevara un cartelito con nuestro nombre, pero la cosa empezó con mal pie, ya que estuvimos esperando más de una hora tras llamar varias veces a la agencia de viajes, que resulta que no le habían indicado bien donde nos tenía que recoger... En fin, después de este primer altercado por fin fuimos a nuestro hotel: Rome Times Hotel, muy bien situado, pues está haciendo esquina con la Via Nazionale, delante del Palacio de las Exposiciones, a 10 minutos de la estación Termini, la Fontana de Trevi o la Plaza Venecia; el personal muy atento y servicial; el desayuno muy completo; y las habitaciones muy cómodas, limpias, con unas duchas increíbles y mini bar gratis :) El precio por noche no lo se (ya que el viaje fue un regalo de la empresa de mi padre) pero es bastante caro. Y por se un hotel de 4 estrellas, al final de la estancia nos cobraron 6€ por persona y noche por la tasa turística (cuanta más categoría tenga el hotel más cara es la tasa).

Mediodía:

Después de hacer el Check-In fuimos a dar un paseo por los alrededores en busca de algún sitio para comer y al final después de una gran vuelta sin sentido a pleno sol, acabamos a 100 metros del hotel comiendo en un restaurante llamado La Taverna dei Monti, donde mis hermanos comieron unas pizzas que según ellos fueron las más ricas de todo el viaje y mi madre y yo comimos una ensalada caprese y una lasaña bien ricas. Sin tomar postre la comida sale a unos 15€ por persona.

Tarde:

Por la tarde nos acercamos al centro (para ir desde la Via Nazionale has de pasar por un túnel bastante largo) y por fin llegamos a la Fontana di Trevi, aunque fue una gran decepción porque estaba completamente en obras, sin agua ni nada... Seguimos andando hasta llegar a la Piazza Colonna, después llegamos a la Piazza della Rotonda que es donde está el Phanteon (que ya estaba cerrado). Allí hicimos una paradita para descansar y yo merendé un helado pequeño y caro y mi familia unos granitá (que son más espesos que nuestro granizado y se comen con cuchara). Después nos acercamos a la Piazza Navona, que tiene muchas fuentes y una iglesia donde merece la pena entrar. Y, finalmente, nuestro paseo acabó en la Piazza di Spagna, con la escalinata abarrotada de gente y la iglesia en obras... otra decepción, pero estábamos tan cansados que ya no nos importaba demasiado.

Fontana de Trevi
Plaza Colonna



Exterior Phanteon
Plaza Navona
Plaza España













Noche:

De vuelta a nuestro barrio, fuimos a cenar a una ostería que encontré con Google Maps llamada Osteria Della Suburra. Yo tomé unos spaghetti con almejas que no estaban mal, el precio era parecido al de la Taverna dei Monti, pero no era tan acogedor y nos sentaron en un salón interior donde solo estábamos nosotros y los pesados portazos de una puerta trasera por donde constantemente entraba y salía el camarero.
Coliseo por la noche
Spaghetti alle vongole

Después bajamos la cenita paseando un poco por los alrededores y acabamos acercándonos al Coliseo, que iluminado por la noche se ve muy bonito. Y a dormir, que al día siguiente nos esperaba una dura jornada en Pompeya.


DÍA 2:

Mañana:

Bien prontito nos dirigimos a la estación Roma Termini, donde cogimos el tren Frecciarossa de alta velocidad, para llegar a Napoli Centrale en 1h10min. Los billetes los habíamos comprado con antelación en la web de Trenitalia y el precio del billete es de 34,50€. Ya en la estación de Nápoles tuvimos que bajar por unas escaleras al piso inferior, que es donde se encuentran los trenes de Circumvesuviana y una vez allí hicímos cola en las taquillas (pues no hay máquinas automáticas) para comprar los billetes hasta Pompei Scavi Villa dei Misteri que cuestan tan solo 2,60€. Después de esperar un rato cogimos el tren dirección Sorrento (línea azul) y tras los 35 minutos más calurosos y agobiantes de mi vida (el tren iba petado de gente y era tan antiguo que no tenía aire acondicionado), por fin llegamos a Pompeya


Cartel asiento tren Circumvesuviana
Una vez allí nos despistamos con la entrada, pues hay unas taquillas para contratar guías que están nada más salir de la estación y que despistan a cualquiera, pero las taquillas normales están unos metros más adelante. Después de comprar las entradas (11:30h aprox.) nos compramos un mapa por 2€, que nos fue de bastante utilidad para orientarnos durante la visita pues el sitio es enorme.

Mapa excavaciones Pompeya
Vista aérea excavaciones 
Empezamos siguiendo la ruta verde, pero luego ya nos desviamos por la roja hasta llegar al anfiteatro, que es donde están expuestos los cuerpos que fueron encontrados bajo las cenizas. El camino fue duro, pues quemaba el sol, pero por suerte encontramos muchas
fuentes con agua fresca.

Cuando a las 14:30h, muertos de hambre, ya nos decidíamos a irnos del recinto, encontramos la cafetería/restaurante de las excavaciones, que nos salvó, ya que comimos un menú barato (aunque no muy bueno) y recobramos fuerzas para seguir un par de horas más. Finalmente a las 16:30h aprox. salimos del recinto por la Villa dei Misteri y tras andar unos 15 minutos llegamos a la estación donde cogimos el tren de las 17:07h hasta la parada de Napoli Garibaldi. Cuando llegamos a Nápoles subimos a la planta superior y cogimos el tren de vuelta y llegamos a Roma casi a las 19:30h (a causa de un retraso de unos 15 minutos).

Cuerpos anfiteatro

Foro

Casa della fontana piccola
Termas
 
Teatro Grande




Noche:

Después de descansar en el hotel, salimos a cenar por el barrio y fuimos a la Pizzeria Grazie a Dio è Venerdì, donde pasamos mucho calor al lado del horno de leña, pero comimos unas pizzas y calzones espectaculares. La verdad es que nos quedamos con ganas de repetir otro día, aunque sentandonos en el piso de arriba que hubiéramos estado más frescos. Después fuimos a tomar unos helados al Curi Curi de la Via Leonina, que eran ricos, baratos y abundantes. Y finalmente a dormir, tras una dura jornada.
Calzone jamón y queso










DÍA 3:

Mañana:

Empezamos el día con visita triple de Foro, Palatino y Coliseo, en este orden, pues la entrada vale para visitar las tres cosas y en el Foro la cola para las taquillas (al menos a primera hora) es de 5 minutos.

Foro Romano
El Foro y el Palatino están en el mismo recinto, pero se empieza la visita por el Foro. Aún así fuimos un poco desorientados porque no teníamos mapa ni nada y hay algunos carteles explicativos que sólo están en italiano o inglés, pero que a pleno sol tampoco apetece mucho leer. En esta primera visita hubiera estado bien contratar un guía o al menos llevar un librito con información para consultar tranquilamente en las zonas con sombra, porque al final ves mucha cosa pero no te enteras de nada.

Después de hidratarnos en una de las pocas fuentes que hay, seguimos hacia el Palatino, donde había un edificio con exposiciones de esculturas, entre otras cosas.

Palatino
Arco de Constantino

Pasadas unas dos horas salimos para continuar nuestra visita al Coliseum y por el camino vimos el Arco di Constantino.

Una vez llegamos al Coliseum habían dos largas colas: una para los que ya tienen entrada y otra (aún más larga) para los que han de comprarla. Mientras esperábamos tuvimos que estar al tanto con los colones, que habían varios con mucho morro, y una vez entramos la cola seguía por dentro. En total tardaríamos 10 minutos en entrar (me tiré más rato haciendo cola en el baño...). Una vez allí te indican que empieces la visita por la segunda planta y después de dar la vuelta completa al piso de arriba y parte del piso de abajo nos fuimos por puro agotamiento.

Panorámica interior Coliseo








Mediodía:

Strengozzi al pomodoro e basilico
Después de separarnos accidentalmente, por una gran desincronización familiar a la hora de ir juntos andando (pues unos íbamos andando más rápido que otros, cosa que pasó durante todo el viaje...), por fin nos reencontramos en el hotel, que por suerte estaba cerca, y decidimos ir a comer al Pasta Imperiale de la Via del Boschetto. El local es muy pequeñito, pues venden la comida para llevar, aunque hay unas mesitas en las que puedes sentarte, pero está muy bien porque puedes escoger entre varios tipos de pasta y salsas, además de piadinas, y el precio es muy económico (5€ por ración).


Tarde:

Después de una siestecita para retomar fuerzas nos dirigimos al metro para ir hasta el Circo Máximo.
Esa tarde descubrimos que la estación de Cavour tenía dos entradas independientes y resulta que entramos por la equivocada (que iba en contra dirección) y, como ya habíamos pagado, cuando fuimos a la entrada correcta la máquina leía el billete como no válido. Ya que no íbamos a saltar los torniquetes los cinco y no había personal del metro a quien preguntar, sólo quedaban dos opciones: volvernos a gastar 1,50€ cada uno o hacer transbordo con un autobús, así que escogimos la segunda opción.

Después de un viaje un poco tormentoso, pues los adoquines y el autobús no son muy amigos, llegamos al Circo Massimo... o lo que quiera que fuera, pues era una gran explanada vacía, una decepción la verdad. Lo único bueno fueron las vistas del Palatino y alrededores. Así que continuamos con nuestra visita dirección al barrio Trastevere, que se encuentra al otro lado del río Tíber, pero antes pasamos a ver la zona del Forum Boarium.


 Circo Maximo y vistas Palatino
Río Tíber


Noche:

Por la noche paseamos por las animadas calles del Trastevere y tras dar muchas vueltas cenamos en un restaurante llamado Grazia & Graziella. Del cual había leído muy buenas opiniones y lo ponían muy económico, pero fue bastante normalito la verdad...

Para volver nos perdimos y se nos hizo tarde, así que decidimos coger un autobús, pero no teníamos billetes y por la hora que era no había posibilidades de comprarlo. Estuve mirando en internet y solo se pueden expedir los billetes en las  máquinas de metro y en los quioscos, que ya estaban cerrados, así que decidimos subir sin pagar, pues en el trayecto anterior habíamos visto que la gente lo hacía y buscando en google leí que era una práctica muy normal. Finalmente, entramos al bus un poco nerviosos, pero una vez en marcha vimos que nadie NADIE pagaba y nos relajamos entre risas.


DÍA 4:

Mañana:

El miércoles por la mañana no madrugamos mucho, ya que teníamos hora a las 11:30h para los Museos Vaticanos. Compramos las entradas por Internet pues aunque costaran 4€ más valía la pena ahorrarnos una larga cola a pleno sol.

Llegamos poco antes de las 11h y entramos por la Piazza San Pietro, donde vimos una larga cola que daba la vuelta a toda la plaza y preguntamos para qué era, pero resulta que no era para los museos, sino para la basílica, pues la entrada a los Museos Vaticanos estaba andando algo más de 1km. Como podéis ver en el mapa (cosa que no se me ocurrió hacer, ya que pensaba que estaba todo junto):



Cuando estábamos buscando en que dirección ir, nos paró un chico cubano diciendo que daba información gratis, pero resulta que era de una agencia y quería que contrataramos una visita guiada para los museos. ¡El tío fue tan insistente! Estuvo como 15 minutos explicándonos lo que nos ahorrábamos en hacer cola a la entrada y a la salida, lo que nos ahorrábamos caminando a la vuelta, que veríamos tal y cual, etc. que al final, muy a mi pesar, cedimos. Eran 15€ por persona y parecía que nos íbamos a enterar de algo por primera vez en el viaje.

En el grupo éramos unas 20 personas, la guía era una nativa y a la entrada nos dieron un aparatito con auriculares para que pudiéramos escucharla bien en todo momento. La visita comenzó con una explicación de la entrada exterior y una vez dentro nos paramos unos 15 min delante de una especie de televisión para que nos explicara la Capilla Sixtina (pues en el interior no se puede hablar). Después empezamos las visitas por las salas más importantes, cruzando rápidamente el patio de la Piña y finalmente acabó la visita en la Capilla Sixtina (donde has de ir tapado de hombros y hasta las rodillas) y allí nos dejó 10 min solos, comprimidos entre los cientos de personas que había y abasallados por las órdenes de los guardias de permanecer en silencio y no hacer fotos ni grabaciones. Una vez transcurrido ese tiempo nos reencontramos con el grupo y salimos por una puerta distinta a los demás, que nos dejaba a la entrada de la Basílica de San Pedro, donde nos despedimos.

No repetiría la verdad, fue bastante decepcionante, aprendimos alguna cosa y nos ahorró acabar muertos de cansancio, pero no era lo que esperaba y fue francamente muy breve (visita de hora y media) para el dinero que pagamos.

Aquí van algunas fotos de las que pude hacer entre las prisas y la muchedumbre:

Patio de la Piña 
Laocoonte y sus hijos


Torso de Belverede
Galería de los Mapas


Después de la visita a los museos entramos en la Basílica di San Pietro, que es enorme. Y dimos una vuelta que terminó rápido, pues bajamos por unas escaleras que llevaban a un sótano que finalmente terminaba fuera de la basílica. Salimos a mano derecha de la basílica, donde se encontraba la cola para subir a la cúpula, que como ya eran casi las 14h, no tuvimos que esperar mucho. Al final optamos por la entrada con ascensor, que vale 2€ más que la normal, pero te ahorras el primer tramo de escaleras, y la verdad es que fue todo un acierto, pues los 320 escalones finales no son moco de pavo.

Escaleras subida a la cúpula
Pasillo "torcido"
La cúpula está con rejas de seguridad pero se pueden hacer fotos sin problemas.

 Plaza de San Pedro desde la cúpula
Jardines del Vaticano

Cúpula vista desde abajo

Después de bajar, volvimos a la Basílica y vimos La Piedad de Miguel Ángel y poco más, pues estábamos tan cansados que ni se nos ocurrió mirar la cúpula desde el interior...

Plaza San Pedro
Exterior Basílica San Pedro
Pietà de Miguel Ángel















Mediodía:

Para comer fuimos directamente a 200 Gradi, un local especializado en bocatas, que había leído que tenía muy buenas opiniones y estaba a 10 minutos andando. La carta es inmensa, tienen bocadillos para todos los gustos, te lo preparan allí mismo con ingredientes frescos y el precio es económico. Puedes llevártelo o tomarlo allí, nosotros escogimos la segunda opción, para descansar un poco. Y tenía tanta hambre que se me olvidó tomar foto!! 


Tarde:


Después de retomar fuerzas, nos dirigimos a pie hacia el Castel Sant'Angelo, que me encantó y fue un acierto ir por la tarde, porque había muy poca gente y no hacía tanto calor. 

Castel Sant'Angelo
Cañones
Vistas río Tíber

Vistas Vaticano

Vistas Castillo de Sant'Angelo

Vistas panorámicas terraza del castillo
Techo galerías interiores



Descenso del castillo 
Después de la visita, nos acercamos a ver el Ara Pacis por fuera, pues la entrada al museo es carísima. Aunque tuvimos que andar un ratito para luego solo verlo desde el exterior 5 minutos, nos lo podríamos haber ahorrado la verdad.

Para volver al hotel seguimos andando hasta el metro Flaminio que se encuentra en la Piazza del Popolo, que cómo no también estaba en obras...

Piazza del Popolo




Noche:

Para cenar fuimos a la Trattoria Il Tettarello, un local con buen ambiente y una decoración tradicional. Yo tomé un filete de salmón que estaba bien rico. El precio fue un porquito más caro de lo que habíamos gastado hasta el momento, pero no nos pasamos del presupuesto, pues llevábamos tres días comiendo muy barato. 


CONTINUARÁ...





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